Historia de Burgos

 

Existen muestras evidentes de un asentamiento humano en el cerro del Castillo que domina la ciudad en el Neolítico (4.500 años a.C) y en la primera Edad del Hierro (850 a.C.) aunque la ciudad de Burgos fue fundada como tal por Diego Rodríguez conocido con el sobrenombre de "Porcelos", en el año 884. Alfonso III Rey de León intentando frenar el avance sarraceno, ordenó al Conde D. Diego que fundase un burgo murado a orillas del Arlanzón. El emplazamiento elegido fue uno de los escasos cerros de la margen derecha del río, para que éste actuara de foso y el cerro defendiera al caserío de los duros vientos del norte. El nombre de la ciudad, de origen germánico, alude a la condición de nuevo poblamiento como núcleo fortificado. La morfología del altozano determinó durante siglos la disposición en abanico del recinto originario.

En el siglo X Burgos era ya un importante feudo de Castilla vinculado a la Reconquista, destacando en ella personales tan renombrados como legendario Fernán González (Conde de Castilla y de Álava) y Rodrigo Díaz de Vivar “El Cid Campeador” (Cid: del árabe dialectal "Sïd", Señor, Caballero. Campeador: del latín "Campus Doctor", vencedor de batallas). El infante Sancho le armó caballero y le llevó a la primera expedición militar.

La figura del Cid, dio lugar al primer cantar de gesta de la literatura española, el "Cantar de Mío Cid”

Hasta el siglo XI en la ciudad sólo había ganaderos, labradores y soldados pero a partir de este momento empieza a cobrar fuerza el comercio, basado principalmente en el Camino de Santiago y en la conexión de Burgos con los puertos del norte.

En el siglo XIII se derriba la antigua catedral románica de la ciudad y, sobre su emplazamiento, comienza a erigirse en 1221 la actual Catedral de Burgos, un magnífico exponente del gótico y una de las más bellas catedrales del mundo. En esta época también se construye el Monasterio de las Huelgas.

Entre los siglos XV y XVI la ciudad de Burgos vive su etapa de mayor esplendor, coincidiendo con el reinado de los Reyes Católicos. En este período se construyen grandes palacios, como la Casa del Cordón (Palacio de los Condestables de Castilla, de estilo renacentista, hoy sede de Caja Burgos). Burgos llega a tener 25.000 habitantes y la ciudad se expande hacia el otro lado del río Arlanzón. Sin embargo, a partir de 1575, la prosperidad de Burgos se derrumba, debido principalmente al deterioro de sus exportaciones y a la importancia que cobra el tráfico con el nuevo continente descubierto por Colón. La peste y el hambre redujeron la población de Burgos hasta los 4.500 habitantes, a mediados del s. XVII.

Es en el s. XIX, tras su ocupación por los franceses, que volaron el Castillo, cuando Burgos comienza a tomar su actual forma. Para entonces ya contaba la ciudad con su conocido Espolón, el edificio del Ayuntamiento, o los paseos del Espoloncillo, la Isla o La Quinta, así como la mayor parte de los edificios históricos del centro de la ciudad.

En la década de los 40, en el siglo XX, comienzan a instalarse las primeras industrias en la ciudad, aunque no sería hasta los sesenta cuando se crea el polo industrial de Burgos, que realmente comenzaría a dar vida nuevamente a la ciudad.

En 1984, la Catedral de Burgos es catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, lo que supuso un importante apoyo para una muy necesitada rehabilitación de este monumento burgalés. El posterior nombramiento, con este mismo galardón, de El Camino de Santiago en 1993 y los yacimientos de la Sierra de Atapuerca en el año 2000, favorecieron una importante actividad turística en la ciudad, a lo que ha contribuido sobremanera la creación de “el Sistema Atapuerca, Cultura de la Evolución” que conjuga diversas iniciativas entre las que podemos señalar la creación  del Museo de la Evolución Humana.